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miércoles, 4 de junio de 2014

¿Eres una buena persona? - Descúbrelo ¿Cómo Evangelizar?

¿Eres una buena persona? - Descúbrelo
¿Cómo Evangelizar?

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¿Cómo Evangelizar?
Probablemente tengas un tiempo limitado luego de tu conversión para impactar a tus amigos y familiares aún no salvos con el evangelio. Después del “shock” inicial por tu conversión, es posible que te etiqueten y te metan en una cajita con un lacito rojo y te mantengan a distancia. Por esto, es importante que aproveches el corto tiempo con el que cuentas, mientras aún te puedan escuchar.

Aquí tienes un consejo que te ahorrará mucho dolor. Como un nuevo cristiano, un amigo hizo un daño irreparable al actuar como un toro salvaje en una exposición de vajillas. Atropelló a su mamá, a su papá y a muchos de sus amigos diciéndoles que hicieran una "decisión para Cristo". Él fue sincero, apasionado, amoroso, gentil y estúpido. No entendió que la salvación no viene al hace una "decisión", sino a través del arrepentimiento, y el arrepentimiento es algo dado por Dios (2 Timoteo 2.25). La Biblia enseña que ninguno puede venir al Hijo a menos que Dios lo "traiga". Si eres capaz de obtener una decisión pero no tienen convicción de pecado, es casi seguro que terminarás con un aborto en tus manos.

En su celo sin conocimiento" realmente alejó a aquellos mismos a los cuales quería desesperadamente alcanzar. No hay nada más importante que la salvación de tus seres amados y no querrás echar todo a perder. Si lo haces, descubrirás que no tendrás una segunda oportunidad. Ora fervientemente por ellos, agradeciéndole a Dios por la salvación de ellos. Permite que ellos vean tu fe. Permite que sientan tu bondad, tu amor genuino y amabilidad. Cómprales regalos sin ninguna razón. Haz tareas en su casa que no te han pedido. Ve la milla extra. Colócate en su lugar. Tú sabes que has hallado vida eterna. ¡La muerte ha perdido su aguijón! Tu gozo es inexplicable - pero en cuanto a ellos respecta, te han lavado el cerebro. Haz venido a formar parte de una secta extraña. Entonces, tus acciones de amor hablarán más alto que diez mil sermones.

Es por esta razón que deberías evitar una confrontación verbal hasta que tengas el conocimiento que guíe tu celo. Ora por sabiduría y para ser sensible al tiempo de Dios. Quizá sólo tengas un disparo, así que haz que cuente. Mantén la calma. Si no lo haces, quizá te lamentes de por vida. Créeme, es mejor escuchar a un amigo cercano decirte "Cuéntame de tu fe en Jesucristo" que decirle, "Siéntate aquí, quiero hablarte…".

Es importante que comprendamos que deberíamos compartir nuestra fe con otros siempre que podamos. La Biblia dice que solo hay dos momentos en que debemos hacerlo – “a tiempo y fuera de tiempo” (2 Timoteo 4.2). El apóstol Pablo rogó por oración para su propia testificación personal. El dijo, “…y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar”. (Efesios 6.19-20)

Recuerda que tienes la suprema responsabilidad de hablarle a los seres queridos de otros. Muchas veces, cuando abres tu boca para compartir el Evangelio, puedes ser la respuesta a la oración ferviente de otro cristiano. Quizá ha clamado a Dios que use a un testigo fiel para que hable a su amada madre o padre, y tú eres la respuesta a esa oración. Tú eres el testigo fiel y verdadero que Dios quiere usar.

Nunca pierdas de vista el mundo y sus sufrimientos. Mantén el destino de los perdidos ante tus ojos. Muchos de nosotros nos acomodamos en las bancas de un templo y nos volvemos introvertidos. Nuestro mundo se convierte en un monasterio sin paredes. Nuestros amigos se limitan a solo aquellos dentro de la Iglesia, cuando Jesús fue el “amigo de pecadores”. Entonces, haz tiempo para ser un amigo por la causa de su salvación. Recuerda que cada persona que muere en sus pecados tiene una cita con el Juez del Universo. El Infierno abre de par en par sus terribles mandíbulas. No existe una tarea mayor que ser confiado con el Evangelio de Salvación – trabajar con Dios para el bienestar eterno de una humanidad en agonía.

Visita:
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Fuente: http://www.aguasvivientes.com/index.php?option=com_content&view=article&id=73:evangelism&catid=48:save-yourself-some-pain&Itemid=73

martes, 8 de abril de 2014

Cuando dejas de sentir la presencia de Dios

Cuando dejas de sentir la presencia de Dios.
Iglesia Bautista Jordán de Piñonate - Predicador Edgar Maxdeo. Domingo 06/04/2012 - Primer Culto.
Base escritural: 1Sam. 4:1-22, 1Sam. 5:1-12
Si has dejado de sentir la presencia de Dios o la gloria de Dios, es que tú te has alejado de él, y no has reconocido que has pecado contra su santidad; arrepiéntete, vuelve a Cristo y reconoce que nada eres sin él,  qué Dios en su misericordia te mostrará su gloria, te limpiará y te perdonará, si confesares tus pecados.
Cristo murió en la cruz del calvario, y resucitó conforme a las escrituras otorgando victoria, justicia y reconciliación al que en él cree y se arrepiente.
Ubicado en calle Atantacio Catogeras 102, Urb. Piñonate. S.M.P. Lima -Perú.
Editado por Casa Bautista.
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martes, 1 de abril de 2014

Escogidos para salvación


Escogidos para salvación

Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad,
a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
2 Tesalonicenses 2:13-14 

Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo.
Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo,
quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él.
Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis.
1 Tesalonicenses 5:8-11

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,
aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),
y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,
para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
no por obras, para que nadie se gloríe.
Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
Efesios 2:4-10

Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;
para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.
Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.
Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;
y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.
Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.
Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia.
Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.
Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne;
porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.
Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.
Romanos 8:1-14

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
Romanos 8:21-35

Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.
Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría;
pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura;
mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios.
Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.
Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles;
sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte;
y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es,
a fin de que nadie se jacte en su presencia.
Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención;
para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.
1 Corintios 1:21-31

Y si el Señor no hubiese acortado aquellos días, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos que él escogió, acortó aquellos días.
Entonces si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo; o, mirad, allí está, no le creáis.
Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuese posible, aun a los escogidos.
Mas vosotros mirad; os lo he dicho todo antes.
Marcos 13:20-27

sólo algunos textos sobre la Gloriosa Doctrina de la Elección.
Casa Bautista

Creados para la gloria de Dios


domingo, 23 de marzo de 2014

¿SON VERDADERAS LA VISITAS AL CIELO? Por John MacArthur





El libro de un pastor que relata la visita de su hijo que visitó el cielo subió a la cima de la lista de best sellers y se convirtió en una gran película. Los cristianos, ¿se apresuraron a correr la voz, pero podrían ser reales tales visitas?

En los últimos años, los libreros cristianos han inundado el mundo evangélico, con testimonios de personas que dicen haber visitado el cielo en experiencias cercanas a la muerte. Sus historias están llenas de detalles específicos acerca de cómo es el cielo, quién está ahí, y lo que está sucediendo en el reino celestial. Pero cuando comparamos sus afirmaciones con las Escrituras, se hace evidente que no son más que producto de la imaginación humana, y no visiones reales del cielo como se describe en la Palabra de Dios. El más conocido de todos estos relatos, El cielo es el Real [1], es ya una película, que lanzará en abril de 2014. Es la historia de Colton Burpo, cuyos padres creen que visitó el cielo cuando tenía solo cuatro años –durante una cirugía tras un apéndice reventado que casi le quitó la vida. Las descripciones de Colton del cielo están llenas de características extravagantes y detalles peculiares que llevan toda la pinta de una vívida imaginación de un niño. No hay nada trascendente ni particularmente esclarecedor sobre el cielo de Colton. Está completamente desprovisto de la gloria impresionante ofrecida en cada descripción bíblica del reino celestial.

No hay nada trascendente ni particularmente esclarecedor sobre el cielo de Colton.

Historias como la de Colton son tan peligrosas como seductoras. Los lectores no solo obtienen una retorcida imagen, no bíblica de los cielos, sino que también absorben una marca subjetiva, supersticiosa, poco profunda de la espiritualidad. El estudio de los relatos místicos de supuestos viajes a la otra vida no logran nada más que confusión, contradicción, falsas esperanzas, mala doctrina, y una serie de males similares. Vivimos en una cultura narcisista, y eso se nota en estos relatos de personas que dicen que han estado en el cielo. Suenan como si ellos vieron el paraíso en un espejo, manteniéndose en el primer plano. Dicen comparativamente poco acerca de Dios o de Su gloria. Pero la gloria de Dios es lo que la Biblia dice lleva, ilumina y define los cielos. En lugar de ello, los autores de estas historias parecen obsesionados con detalles de cómo se sentían –cuán pacíficos y cuán felices eran. Cuán consolados estaban, cómo recibieron privilegios y distinciones; lo divertido y esclarecedor que su experiencia fue, y tantas cosas que ellos piensan que ahora entienden perfectamente que nunca podrían haberlo obtenido de la Escritura solamente. En resumen, se glorifican a sí mismos mientras apenas notando la gloria de Dios. Destacan todo pero menos lo que es realmente importante sobre el cielo. Es muy cierto que el cielo es un lugar de perfecta felicidad desprovista de todo el dolor y pecado, llena de júbilo y deleite, un lugar donde la gracia y la paz reinan total e indiscutiblemente. El cielo es donde todo verdadero tesoro y cada recompensa eterna están reservados para los redimidos. Cualquier persona cuyo destino es el cielo sin duda experimenta más gozo y el honor allí que la mente caída es capaz de comprender -infinitamente más de lo que cualquier criatura caída merece. Pero si realmente usted ve el cielo y vive para contarlo, esas cosas no son lo que cautivarán su corazón e imaginación.

Usted estaría preocupado, en cambio, con la majestad y la gracia de Aquel cuya gloria llena el lugar.

Tristemente, los lectores sin discernimiento abundan, y toman estos relatos posmodernos del cielo por completo de manera seria. Las cifras de ventas estratosféricas y la amplia influencia de estos libros debe ser un motivo de grave preocupación para cualquier persona que ama de verdad la Palabra de Dios.

La Biblia sobre las experiencias cercanas a la muerte

Simplemente no hay razón para creer a cualquiera que dice haber ido al cielo y regresado. Juan 3:13 dice: "Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del Hombre". Y Juan 1:18 dice "Nadie ha visto jamás a Dios".

Cuatro autores bíblicos tuvieron experiencias de visiones del cielo; no cercanas a la muerte. Isaías y Ezequiel (profetas del Antiguo Testamento) y Pablo y Juan (apóstoles del Nuevo Testamento) todos tuvieron tales visiones. Otros dos personajes bíblicos, Micaías y Esteban, tuvieron visiones del cielo, pero lo que vieron es simplemente mencionados y no son descritos (2 Crónicas 18:18, Hechos 7:55).

Solo tres de estos hombres más tarde escribieron sobre lo que vieron y los detalles que dieron eran comparativamente escasos (Isaías 6:1-4; Ezequiel 1:10; Apocalipsis 4-6). Todos ellos enfocados correctamente en la gloria de Dios. También mencionaron su propio miedo y vergüenza en presencia de tanta gloria. No tenían nada que decir acerca de las características mundanas que son tan prominentes en los relatos modernos sobre el cielo (cosas como picnics, juegos, atracciones juveniles, caras conocidas, conversaciones extrañas, y así sucesivamente). Pablo no dio ninguna descripción real de los cielos, sino que simplemente dijo que lo que vio se le prohibió pronunciar. En pocas palabras, las descripciones bíblicas del cielo difícilmente podrían ser más diferentes de historias fantásticas de hoy acerca del cielo. Lázaro de Betania se enfermó y murió, y su cuerpo yacía en descomposición en una tumba por cuatro días hasta que Jesús lo resucitó (Juan 11:17). Todo un capítulo del Evangelio de Juan está dedicado a la historia de cómo Jesús lo resucitó de entre los muertos. Pero no hay una pista o un susurro en las Escrituras acerca de lo que pasó con el alma de Lázaro en los cuatro días de duración intermedia. Lo mismo es verdad de cada persona en las Escrituras, que fue levantada de entre los muertos, empezando por el hijo de la viuda a quien Elías resucitó en 1 Reyes 17:17-24 y culminando con Eutico, que fue sanado por Pablo en Hechos 20:9 -12. Ni una sola persona de la Biblia nunca dio algún relato registrado de su experiencia después de la muerte en el reino de las almas que han partido.

Cruzando las fronteras

Mucho del interés actual en el cielo, los ángeles, y la otra vida se deriva de la curiosidad carnal. No es una tendencia que los cristianos bíblicos deben alentar o celebrar. Cualquier ejercicio que disminuye la dependencia de las personas en la Biblia está lleno de peligros graves, sobre todo espirituales, si es algo que conduce a las almas incautas hacia la superstición, el gnosticismo, el ocultismo, las filosofías de la Nueva Era, o cualquier tipo de confusión espiritual. Esos son innegablemente las carreteras más transitadas por personas que alimentan un deseo morboso de información detallada acerca de la otra vida, devorando historias de personas que afirman haber ido al reino de los muertos y regresado. Las Escrituras nunca complacen ese deseo. En la era del Antiguo Testamento, todos los intentos de comunicarse con los muertos se consideró un pecado a la par con el sacrificio de bebés a los dioses falsos (Deuteronomio 18:10-12). Las Escrituras hebreas dicen relativamente poco acerca de la disposición de las almas después de la muerte, y al pueblo de Dios se le tenía estrictamente prohibido investigar más por su cuenta. La Necromancia era una de las principales características de la religión egipcia. También dominó toda religión conocida entre los cananeos. Sin embargo, bajo la ley de Moisés era un pecado castigado con la muerte (Levítico 20:27).El Nuevo Testamento agrega mucho a nuestra comprensión de los cielos (y el infierno), pero aún no se nos permite añadir nuestras propias ideas subjetivas y conclusiones basadas en la experiencia de lo que Dios ha revelado en concreto a través de Su Palabra infalible. De hecho, se nos está prohibido en todos los asuntos espirituales ir más allá de lo que está escrito (1 Corintios 4:6). Los que exigen saber más de lo que las Escrituras nos dice acerca del cielo están pecando: “Las cosas secretas pertenecen al Señor nuestro Dios, mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre” (Deuteronomio 29:29). Los límites de nuestra curiosidad se establecieron así por el límite de la revelación bíblica. En palabras de Charles Spurgeon: “Es un poco el cielo abajo, imaginar las cosas dulces. Pero nunca piense que la imaginación puede imaginar el cielo. Cuando es más sublime, cuando es más libre del polvo de la tierra, cuando conlleva el mayor conocimiento, y se mantiene constante por el más extremo cuidado, la imaginación no puede imaginar el cielo. Ni han entrado al corazón del hombre, son las cosas que Dios ha preparado para los que le aman”. La imaginación es buena, pero no a la imagen que nos dan del cielo. Su cielo imaginario se hallara con el tiempo como siendo todo un error, aunque es posible que haya acumulado castillos finos, usted encontrará que son castillos en el aire, y van a desvanecerse como delgadas nubes ante la tormenta. Porque la imaginación no puede crear un cielo. “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido al corazón del hombre para concebir la misma”. [2]Lo que Dios ha revelado en las Escrituras es el único lugar legítimo para obtener una clara comprensión del reino celestial. La Palabra escrita de Dios, de hecho, no nos da una imagen muy completa y clara de los cielos y el reino espiritual. Pero la Biblia aún deja muchas preguntas sin respuesta. Tenemos que aceptar los límites que Dios mismo ha puesto en lo que Él ha revelado. Es una locura especular donde la Escritura guarda silencio. Es pecaminosamente erróneo tratar de investigar los misterios espirituales utilizando medios ocultos. Y es en serio peligro escuchar a alguien que dice saber más acerca de Dios, el cielo, los ángeles, o el más allá de lo que el mismo Dios nos ha revelado en las Escrituras.

Las glorias del cielo

Es, sin embargo, justo y beneficioso para los cristianos fijar sus corazones en el cielo. La Escritura nos manda cultivar esa perspectiva: “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra” (Colosenses 3:1-2). “Si bien nosotros no miramos las cosas que se ven, sino en las cosas que no se ven… Pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas" (2 Corintios 4:18). “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo" (Filipenses 3:20).Esta perspectiva es la esencia misma de la verdadera fe, según Hebreos 11. Los que tienen la fe bíblica auténtica, reconocen que ellos son extranjeros y peregrinos sobre la tierra (v. 13). Ellos están buscando una patria celestial (v. 14). Ellos en realidad, anhelan una patria mejor, es decir, celestial. Por lo cual, Dios no se avergüenza de ser llamado Dios de ellos, pues les ha preparado una ciudad”. (v. 16). La “ciudad” que el versículo se refiere es la Jerusalén celestial, un lugar inimaginable –la propia capital de los cielos. Esta será la morada eterna de los redimidos. Es sorprendente que los cristianos estén intrigados con el tema. Pero no importa lo mucho que pueden obsesionarse con cómo es el cielo, las personas que llenan la cabeza con una gran cantidad de ideas fantásticas o delirantes de las experiencias cercanas a la muerte de otras personas verdaderamente no piensan en las cosas de arriba. Si la infalible verdad bíblica que Dios nos ha dado es el único conocimiento fiable sobre el cielo al que tenemos acceso a (y lo es), entonces eso es lo que debe fijar nuestros corazones y mentes, no los sueños y especulaciones de la mente humana.

DEFENSORES DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS.
Casa Bautista.